martes, 27 de agosto de 2013

Lectura de "El Pequeño Monje Budista", por César Aira

   
"A nivel molecular, la luz es indisociable del color."

También a nivel molecular, un hombre es indisociable
del espectro que proyecta su luz y que en realidad no es sino el
compendio comprimido de átomos que lo mantienen como uno.
Un hombre, a fin de cuentas, es una proyección tridimensional.

     A César Aira podríamos hacerle una dedicatoria imaginaria y decirle: usted es el Woody Allen de la escritura; mas habría que especificar, ya que mi comparación hace alusión específicamente al modo casi mecánico de trabajar durante años sin parar. Woody Allen ha escrito 71 títulos, dirigido 49 películas, actuado en 44; es un hombre que no ha detenido su creación desde 1966. César Aira excede las 90 obras publicadas y probablemente no se detenga hasta la muerte; es un hombre que no ha detenido su creación desde 1975. 
     Hace alrededor de veinte obras terminó de escribir "El pequeño monje budista", en el  año 2005. Querría el pequeño monje prolongar su existencia más allá de Corea, su país natal, donde se esperaba que su futuro tuviese continuidad. Intentaría, más bien, realizar su sueño de conocer otros países y culturas, involucrarse especialmente con la cultura occidental, estudiando como primer paso durante las noches miles de datos históricos irrelevantes, memorizando eventos inconexos y ensanchando su conocimiento sobre la vida en Europa, en América. Tenía en ese anhelo de salir un proyecto de vida que lo entusiasmaba. "La gente práctica dice que los sueños no sirven para nada; pero no podrán negar que al menos sirven para soñar." Durante las noches no haría más que dedicarse a esta tarea, dividida en dos(la primera parte de ella era aprender sobre la cultura; la segunda desplazarse fuera de Corea). Su afán sería realizarse fuera, e incluso llegaría a pensar en el uso de su condición exótica de monje budista para asociarse con familias adineradas que pudiesen estar interesadas en el potencial de sus enseñanzas. 
     Aira no nos dice a cuál de las Coreas pertenece el pequeño monje -supongo que Corea del Sur-, tan pequeño que pudiera pasar desapercibido entre la muchedumbre por la cual caminaba en la ciudad. Tenía que dar cinco pasos para avanzar el equivalente a un paso de hombre de estatura promedio. Pudiéramos pensarlo del tamaño de un pitufo: altura de tres manzanas.


     Con un amplio y diverso conocimiento en filosofía, ciencia, literatura, fotografía(entre otros temas), pudiéramos decir que el trabajo de Aira no se reduce solamente a escribir, sino al romper con la expectativa que pudiera tener un lector -con todos los recursos a su disposición-: "Había que tomar en cuenta la fuerza del hábito, la formación ancestral de las expectativas; de eso se trataba: del lugar de las expectativas." Desafiar esa simple e inmediata reacción de la expectativa -no sabemos si natural o aprendida-, de imaginar al instante un camino que no conocemos al ver apenas dónde comienza. 
     Utilizando nombres en los títulos de sus obras con la capacidad de evocar imágenes muy concretas y definidas(en la medida de cada quien), nombres que dan una expectativa de lo que se leerá, Aira se encarga de quemar a fuego lento cualquier idea preconcebida en potencia de haber surgido. Títulos como "El volante", "El pequeño monje budista", " Los dos payasos", "La abeja", "Madre e hijo", "La fuente", "El mensajero", "El sueño", "La mendiga", "El congreso de literatura" provocan inmediatamente un soñar despierto, automático, en el lector. Se imaginan estampidas de historias o fragmentos de historias ya conocidas -mezcladas conforme cada individuo pueda mezclarlas-, narrativas capaces de abrirse a un amplio abanico de posibilidades; pero que la imaginación, por ser tan volátil, no encasilla, no sostiene y olvida al relámpago siguiente sonando y levantando la atención. Casi como otro de los personajes de esta breve novela: Napoleón Chirac(un francés que ha viajado a Corea con su esposa -Jacqueline Bloodymary- con el propósito de sacar unas fotografías que abarcan 360 grados y capturan espacios no ordinarios. "la idea era explorar espacios cargados culturalmente." / "exploraba el exotismo para desenmascarar su cotidianidad."), quien llega con una idea preconcebida de lo que verá, aprenderá y hará. No le es posible imaginar aquello más allá del horizonte de su capacidad imaginatoria. Esto es evidente; la problemática que se manifiesta es: ¿cómo se ha de lidiar con lo inmediatamente desconocido? ¿hemos de seguir empujándolo hacia lo desconocido? ¿o será mejor realizar un movimiento búmerang y volver a donde se empezó para hacer sentido del vuelo? El vuelo es capaz de hacer sentido en sí mismo, y sin embargo, en muchos casos optamos por volver a un centro conocido(a pesar de que la misma continuidad lo haga prácticamente imposible): ¿ilusorio? ¿a causa de qué? ¿ideología? ¿biología? "Pero no era contradictorio, o había que decir que el realismo lo era en sí. Las flores del limonero no son alimonadas. ¡Pero las hojas sí!" 


     Por un accidente aparente, el camino de Napoleón Chirac y Jacqueline Bloodymary se cruza con el del pequeño monje al momento en que, al salir del hotel, Jacqueline vocifera en francés algo de lo que el monje alcanza a distinguir el final: "alguien que hable francés". El monje se decide a responder, armándose de valor: "yo hablo francés". Se ofrece entonces para ser el guía de la pareja, con la esperanza de ser llevado a Europa al terminar el recorrido -no obstante calla este deseo; quiere exponerlo oportunamente- en busca de lugares cargados de cultura para fotografiar. Nos movemos junto con ellos por un tren entre las montañas coreanas, en el que ocurre algo bastante particular con unas brujas, porque deciden -después de tomar un café y platicar un poco- ir a buscar un templo budista para que Napoleón le haga unas fotografías.


     Siguiendo un poco el hilo del pensamiento -más un juego que algo serio- en el que César Aira, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro y Roberto Bolaño poseen una relación que no conocemos(es decir, no sólo un diálogo entre sus libros, sino una intención) al leer este libro me doy cuenta, con una cita, de una posible solución al misterio: "¿Quién había dicho que trabajar era difícil? Bastaba con elegir bien el trabajo, y elegir el modo fácil de hacerlo." Los elementos a considerar son los siguientes: 

1) Vila-Matas, con "Bartleby y Compañía", populariza la creencia de que un escritor puede ser escritor sin escribir. 
2) El nombre de la novela "Los detectives salvajes" de Bolaño no habla en realidad de detectives, sino más bien de poetas que buscan a una poeta y no saben muy bien por qué. 
3) El tema de Villoro es el de actuar a través de la cobardía. 
4) El impulso de Villoro y Vila-Matas es uno solo: empujar al lector a pensar que debe seguir siendo lector, no reactor, no escritor, ser pasivo y volverse un loco inmóvil. 
5) El impulso de Roberto Bolaño es el de sugerir aventuras imposibles, aventuras que parecen posibles; mas incapaces de ocurrir a razón de una presión ideológica que se desliga de la posibilidad de aventura, machacando al aventurero, devolviéndolo a su casa, excluyéndolo o mostrándole lo rápido que se pueden poner feas las cosas. 
6) El impulso de Aira se aparece de pronto como el filtro único capaz de mezclar las pistas de los anteriores en un compendio muy amplio de obras para disolver todavía más la intención y dejarla ahí, en espera de ser descubierta por el lector. 

     Y si sí hay una relación entre ellos, ¿qué? ¿qué hacer con ese saber? ¿qué delata de ellos? Los imagino conversando, todavía jóvenes y contemplando sus posibilidades:

-¿Se dan cuenta ustedes de lo precario que es el escritor? -les diría Bolaño.- Casi todos los escritores de nuestra generación están convencidos de que son o serán geniales, que su obra se prolongará hacia la posteridad. Les he preguntado: nómbrame veinte del pasado, no lo pueden hacer. 
-Adjetivar de malo o bueno, en literatura, es una cuestión de gustos. Y el gusto es una cuestión de época. -diría Aira aburrido.
-Temo que estamos perdidos, seremos parte del torbellino de obras olvidadas; sin embargo me parece que podríamos hacer algo al respecto. -la voz de Villoro alegraría con optimismo a todos.
-Si queremos hacer algo será necesario hacerlo juntos. Es muy bien sabido que un solo canal de comunicación, o un solo escritor, es incapaz(en muchos casos) de sostenerse por sí mismo. La variedad tiene más fuerza en esta época. Podríamos aparentar una multiplicidad utilizándonos como vehículos de una sola cosmogonía. -y la reflexión de Vila-Matas encendería el motor, porque en ellos mismos estaba ya el combustible.
-Sería indispensable permanecer en un rol hasta la muerte. No salirse de él. Mostrarle al mundo que es posible tener un plan de vida y no solamente un intento vago e improvisado de la misma, un plan a corto plazo que no se extiende más allá de los cinco años, en donde pensar diez años a futuro suena casi utópico. -escucho decir a Bolaño.
-Personalmente, con la ley del continuo, yo ya estoy en ese juego de tomar un rol con mi vida, independientemente de lo que digamos o hagamos juntos o separados. -dice Aira.
-Bien, y ¿cómo haremos para dar las pistas? -pregunta un fantasma.
-Es fácil, mezclaremos nuestros impulsos y el lenguaje se encargará del resto. Los mismos lectores se verán inevitablemente contemplando un collage que hace sentido al verlo a distancia. -contestaría Vila-Matas.
-Yo puedo dar las pistas. Esa responsabilidad la puedo tomar yo. -diría Aira.

     Apenas terminé de leer "Yo era una chica moderna", de César Aira; a los pocos días agarré "Una novelita lumpen", de Bolaño. En "Una novelita lumpen", el personaje principal(Bianca) habla de una revista que se llama Donna Moderna, en la cual llena un cuestionario. Se hace ahí referencia a un título. Roberto Bolaño escribe termina esta novelita en el 2002. "Yo era una chica moderna" se termina en el 2004. Los tiempos de publicación están muy cercanos. La utilización de las palabras está muy estrechamente ligada, además de que está la pista de la traducción: una obligación más de Aira. La función ce Aira en el grupo de escritores puede revelarse como posterior a la obra de los otros. Primero publican ellos, luego Aira ha de leerlos y condensarlos, siguiendo la ley del continuo, la idea de romper con las expectativas y poniéndole el nudo al regalo que nos dan, que finalmente es una sugerencia con doble filo: no pienses. Si piensas vas a llegar a darte cuenta, a ver claramente una sola cosa: la claridad es intolerable. Recordemos las palabras de Bolaño en una entrevista: "el verdadero éxtasis quema." 

     Utilizando los recursos de Richard Feynman, podemos ahora decir que la hipótesis o el intento de adivinar lo que hacen está puesto, ahora sólo hace falta realizar experimentos para demostrar si es cierto o no. 
     La diferencia es que aquí no utilizamos el método científico puesto que no estamos lidiando con la Naturaleza, sino con algo que Carlos Fuentes describe como contra-natura: la escritura. Y él mismo se lo ha dicho a José Donoso en una llamada: "En América Latina no existen materiales tuyos o míos; no seas tonto. ¿No te das cuenta que estamos todos escribiendo distintas partes de la misma gran novela latinoamericana?" Y además es algo que le dice específicamente a un escritor chileno. Algo que inevitablemente tendrían que aprender los escritores venideros en América Latina. 
     ¿Y por qué introducir a Vila-Matas, un español? Porque alguien tiene que ver también las cosas desde lejos, poner la perspectiva distante porque los demás, por la misma cercanía son en cierta medida miopes. Igualmente Villoro, para lograr tener ese contacto cercano con Bolaño y Vila-Matas, se va de México a España también. No olvidemos que estos tres escritores crearon desde España. Cuando Bolaño escribe sobre las muertas de Juárez("2666"), lo hace desde España. Cuando Villoro escribe sobre el lavado de dinero en México("Arrecife"), lo hace desde España, específicamente Cataluña.


     Sé que hay una desviación respecto a la lectura de la breve obra de Aira, sin embargo en ella dice algo contra lo cual el grupo de escritores arremete indirectamente: "Daba lo mismo que hubieran entendido o no, porque lo aprobaban todo por igual." La idea es que el lector, la población en general, con su tendencia(y la sugerencia que ellos dan) a no pensar("Las nuevas generaciones, alimentadas a televisión"), ya no actuará, sino que se volverá pasiva en su totalidad. Cualquier Presidente de cualquier País podrá anunciar en cualquier momento cualquier cosa que se realizará, por desproporcionada que parezca, y nadie pensará ni hará nada contra ello, pase lo que pase, sienta lo que sienta, porque ya habrá sido derrotado de antemano. Hay que hacerse entonces las preguntas centrales de "El pequeño monje budista": ¿Se es una entidad tridimensional prefabricada? ¿un mero producto capitalista ya programado de antemano para llevar a cabo una función -incapaz de salirse del camino que ha sido programado-? Y a pesar del énfasis, lo único que se oyen son los grillos: "Daba lo mismo que hubieran entendido o no, porque lo aprobaban todo por igual." / "en vez de apremiar, el tiempo se plegaba, magnánimo, a todas las interrupciones." Vale la pena destacar que este modo de actuar en la escritura ya no coincide en absoluto con el boom latinomericano, que se puede empezar a delinear la frontera de lo que está ocurriendo en la Literatura al día de hoy, ya sin el realismo mágico y la noción ingenua y además patética de que la lectura ensancha la inteligencia.


     Durante todo un día, Napoleón Chirac y Jacqueline Bloodymary serán guiados por el pequeño monje budista, quien anhela irse a Occidente a desorientarse(entiéndase que desea desorientarse porque viene de oriente), disolverse en la globalización: "la globalización, que en la actualidad había hecho de todas las civilizaciones una sola. En el seno de esta cultura unificada sobrevivían, reponiendo el exotismo extinto, diferencias de niveles, por ejemplo, entre niños y adultos, o entre lo popular y lo culto. Aunque todo indicaba que estas alternativas eran una y la misma, con los niños, lo popular y lo humorístico por un lado, y por el otro lo adulto y culto y serio." Un espacio-tiempo en el cual ya no es posible existir con una cultura independiente, en donde inevitablemente alguien se va inmiscuir en tus asuntos, y de no comprenderlos los racionalizará, desintegrará en partes a través del método de Descartes con el fin de mezclarlo en la mismísima nada. La obra de Aira se presenta quizá como un ataque contra la globalización, aparece como un país -con personajes extremos, con sus peculiaridades y su original cosmogonía- al que compramos un boleto para ir a visitar y no es posible saber qué va a ocurrir una vez ahí, a pesar de las expectativas occidentales que pudiéramos tener(nuestros amigos no nos mandan postales desde los libros que leen) : "la idea convencional o prejuicio de un extranjero no tiene por qué coincidir con la realidad y en general no lo hace." 
     Llegarán al templo budista en donde Napoleón Chirac, fotógrafo, quien ha elegido con el clic dejar que una máquina haga el trabajo por él de manera instantánea -se proyecta la pasividad nuevamente-, y Jacqueline le contará al pequeño monje cuán infeliz se siente con su matrimonio. "en el tramo de Historia que a él le había tocado vivir todo apuntaba a lo fugaz. Las nuevas generaciones, alimentadas a televisión, no estaban acumulando tiempo, y sin una reserva de tiempo el arte no existía. Sus fotos necesitarían muchos años para `madurar` y rodearse de ese halo de mundo perdido que hace valiosa una obra. Y para entonces, si las cosas seguían así, el gusto del público ya estaría fatalmente degenerado." Jacqueline le confiesa, con lágrimas en los ojos al pequeño monje, cómo se siente; pero es irrelevante, porque hace falta la acción. Jacqueline decide permanecer en su situación(punto). El monje le dice algo entonces sobre lo que se dice y no se dice: "El lenguaje articulado era insustituible. Lo que no se decía con palabras y con frases bien construidas, no se decía." / "La materia lingüística no era secundaria a los sentimientos o a la ´expresión´; al contrario, era primordial, todo empezaba y terminaba en ella."
     En el templo, de pronto aparece una patrulla que viene de la embajada francesa. Inmediatamente rescatan a Napoleón Chirac y a Jacqueline Bloodymary del hechizo en el cual habían entrado. Se les revela la verdad: el pequeño monje budista era en realidad un espectro tridimensional, un producto coreano que se había hecho para entablar relaciones con los humanos, y se lo había programado con un vasto conocimiento sobre la cultura occidental, puesto que "Los creadores del Show del Pequeño Monje Budista habían pensado el producto para la exportación, sin la cual no era económicamente viable."

"un camino de mil leguas empieza con un paso."

O.G.C.

jueves, 22 de agosto de 2013

Lectura de "Yo era una chica moderna", por César Aira

   

     El interés que tuve en un principio por César Aira se debió a escuchar su nombre de la boca del escritor chileno Roberto Bolaño en una entrevista. Cuando a Bolaño se le cuestiona sobre qué novela es la que viene, la novela del futuro, la novela que definirá la Literatura después de "Los detectives salvajes" o la todavía no publicada(en ese momento) "2666", Bolaño hace alusión a César Aira, Enrique Vila-Matas y a Juan Villoro. Personalmente pienso que entre estos cuatro escritores hay una complicidad de la cual no estamos aún enterados, ya intentaremos descifrarla con detenimiento más adelante.
     Por el momento hagamos el intento breve de saber un poco más de Aira que su nombre. Nació en 1949. Para estas alturas del año 2013, César Aira es un hombre de 64 años. Es Argentino, y en casi todas las solapas de sus libros encontraremos la graciosa y repetitiva frase: nació en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Además de tener una vasta obra publicada -el número excede los noventa títulos, algunos con una sola edición perdida que ya nadie sabe si serán publicados de nuevo- en una variedad irracional de editoriales nuevas y diferentes. También ha sido traductor del inglés al español.
     Tuve oportunidad de escucharlo hablar durante una conferencia. Su manera de hablar esa la de alguien que se nota cansado, que arrastra lentamente las palabras y mira con ojeras -quizá desde un sueño- a su audiencia, agotado ya de dar explicaciones, de comprender que sus lectores casi siempre son personas a las cuales la Literatura apenas ha llamado su puerta y no personas que puedan hacer un juicio un poco más amplio de su escritura. Con lentitud y tranquilidad, se acomodaba en la silla, posaba su mirada en alguna parte del escritorio frente a él, y apenas encontraba las palabras adecuadas continuaba su discurso. Fue durante esa plática que supe cómo es que Aira escribe, cuál es su método, la ley del continuo. Probablemente no sea el nombre indicado, la palabra clave, en todo caso, es: continuo. Y en lo que consiste, para Aira, es en no retroceder a inspeccionar lo que ya se ha escrito, sino más bien seguir adelante con la escritura. "Porque el continuo, que es el impulso permanente de continuación, no se confunde con la continuidad. No hay una necesidad ideal que lo determine, diríamos mejor que es, paradójicamente, la secreta intervención del azar quien lo gobierna." Si acaso se comete un error o se escribe algo que no va con la lógica de la trama, ya se podrá remediar en otro momento, en la misma escritura que sigue, más adelante; pero debe permanecer, no ser borrado ni editado. Explicó que la razón por la cual tenía tantas obras publicadas era precisamente que, él escribía todos los días, aunque fueran dos líneas, pero que no podía tachar esas dos líneas y por la ley del continuo estaba obligado a continuar. La obra, por eso, tarde o temprano, quedaba terminada. Él será quien decidirá si ya está terminada o no. Un día decide que ya está lista y empieza una nueva. También compartió que no se apega mucho a los personajes, que si en algún momento se aburre de ellos, simplemente los mata o transforma en otra cosa. En esta novela leemos algo de eso: "Se mostraron muy metódicos y constantes, aunque es cierto que no se puede hacer sin esas cualidades." / "Habían empezado por lo menor, para ir avanzando hacia lo mayor. Eran metódicos, porque no hay otro modo de hacerlo, pero no tanto en los hechos, porque lo grande interfería con lo pequeño."
     Antes de dar por terminada la plática, se le permitió a la audiencia hacerle preguntas al escritor. Aira hizo una crítica de la sencillez técnica que poseen los cuentos de Julio Cortázar, y dio como ejemplo "Casa Tomada". Explicó cómo la magia de Cortázar consiste en ir construyendo algo para luego desaparecerlo, dejándole un vacío al lector, la sensación de que ha perdido algo. El primero que se levantó a cuestionarlo fue un hombre que se quejaba de la crítica que le hizo a Julio Cortázar. Con una actitud más bien de niño enojado, el tipo le dijo que cualquier cuento de Cortázar era mejor que todas las obras reunidas de Aira. Con una paciencia y hartazgo desmesurado, la respuesta de Aira fue primero un lentísimo gesto de asco, inhaló, guardando el aire y sacándolo casi en un bostezo. Y con el mismo aburrimiento que lo parecía hechizar, dijo: "Bueno... (una pausa y un suspiro más) es cuestión de gustos." El tipo lo siguió atacando, defendiendo los cuentos de Cortázar como si fuesen algo sagrado, haciendo relucir el punto que Aira probablemente deseaba tocar: ¿a qué se debe el hecho, que tú, ser que no conoces a Julio, estés defendiéndolo como si fuera tu amo? ¿qué razón hay, en realidad, además de tu fanatismo, para que lo defiendas con tanto ímpetu?
     Si en muchos diálogos se repite el mantra de "encontrar nuevos caminos en la Literatura"; en Aira se repite la originalidad de nuevos caminos en su obra, queda juzgar si es Literatura o no. Más allá de hablar sobre nuevos caminos -cosa que Aira no hace, ni mucho menos explica-, Aira se dedica a crear esos nuevos caminos, nuevos mundos y permitir al lector pasearse por ellos. La experiencia de leer "Yo era una chica moderna" deja al lector pasmado, en una confusión y comprensión de la misma magnitud. Uno termina de leer la novela y entiende lo que ha ocurrido; mas quedan lagunas en las cuales surgieron imágenes que se salían de la narrativa coherente y era necesario seguir leyendo para buscar comprender por qué no se entiende lo que se ha leído, para luego encontrar una respuesta insatisfactoria sobre qué pasó en uno o dos momentos en específico -como si alguien se pusiera a contar del uno al cien y dijera de pronto una palabra que nada tiene que ver con los números; pero nadie se atreviera a decirle que se ha equivocado, porque de todas formas llega al número cien-; y sin embargo se entiende, al haber leído la totalidad de la obra, prácticamente toda la superficie de la misma y mucho más. No me refiero con esto a que sea una lectura difícil, es más bien sencillo seguirle el hilo a César Aira, sólo que para hacerlo hay que ponerse en la misma mentalidad en la cual él se puso para crear: la ley del continuo. Hay que seguir leyendo hasta terminar. 
     "Yo era una chica moderna" es la historia de dos chicas que son mejores amigas. Una de ellas despierta en su cama diciendo que no recuerda qué pasó la noche anterior, no comprende por qué tiene el cuello arañado ni qué son las sustancias pegajosas que trae por el cuerpo. Con paciencia va narrando lo que recuerda, primero un sueño y luego en dónde estuvo durante la noche: en el bar más pequeño del mundo en Buenos Aires. Es difícil apuntar a un tema(hay muchos), ya que mientras se está leyendo algo tan simple como el hecho de que se está en un bar, de pronto ocurren cosas que parecieran hacer referencia a un juego de video en donde todo es posible. Mientras todo va bien, con una continuidad que se asemeja a la realidad, se van revelando elementos mágicos e imposibles. Con el título, por ejemplo, podemos pensar en el tema de la modernidad, presente de una forma breve en la obra. Las chicas, quienes van al bar en busca de novio, vestidas a la moda e inevitablemente siendo modernas, caen de pronto en la conclusión de que toda esa modernidad en realidad se debe a una sola razón: que la biología sigue vigente. Es decir, que a pesar de cómo se vistan, de qué palabras usen, de cuáles sean sus métodos para seducir y encontrar a su novio perfecto, la modernidad para ellas consiste finalmente en ser madres. En eso termina su búsqueda, en quedar preñadas y tener un hijo. 

     "Nunca lo habíamos hablado pero era el impulso fundamental que nos llevaba adelante, cuando todo lo demás nos detenía. Frágiles, "sexo débil", formadas en una cultura del confort y del menor esfuerzo, lo más lógico habría sido que nos estancáramos en la complacencia de un estado estable, cualquiera, el primero que llegáramos."

     De estas dos amigas, Lila ha estado en una relación de pareja con Roberto durante años. La pareja se ha dedicado a comprar muebles para la casa en la cual vivirán en el futuro, los cuales almacenan en el garage de la abuela de Roberto. Esa noche, Lila le anuncia a su amiga que Roberto a embarazado a otra mujer, y que por honor ahora él debe casarse con la chica que ha embarazado, que su noviazgo, en términos simples, ha terminado. "De pronto, en medio de una exquisita proliferación de sexo, drogas, alcohol, música, flores, todos se estaban aburriendo. Mis amigos aparecían como realidades, no como sueños."
     Las dos amigas, embriagadas con alcohol y ganas de venganza(justicia, como dirán ellas), encuentran en ese mismo bar -el más pequeño del mundo-, a la chica embarazada. La empujan al tocador y la asesinan. Ambas le introducen las manos por la vagina al cadáver, buscando, con sus escasos conocimientos de anatomía, el feto. Y bañadas en sangre lo encuentran. "Tengo miedo de que te caigas. Es posible que sufras sin saberlo de una enfermedad que se llama "desequilibrio nocturno"."

"-Es difícil, entender. Es difícil sobre todo porque interviene una lógica del pasado. ¡Suena tan antiguo, eso de la joven embarazada y las bodas reparadoras! Para decirte la verdad, había creído que esas cosas ya no pasaban. Pero evidentemente siguen pasando.
-La biología sigue en vigor.
-Quizás nosotras nos comprometimos demasiado con lo moderno, y perdimos de vista los hechos de la vida. Lo antiguo vuelve, como una venganza."

     Para sorpresa de ellas, el feto está vivo y se empiezan a encariñar con él. Lo nombran Gauchito, y con él se forma una familia nuclear lésbica: una de ellas toma el rol del padre, otra el rol de la madre y el Gauchito es el hijo.
     Uno pensaría que un crimen como el que acaban de cometer no pasaría desapercibido; sin embargo, a pesar de que la policía se presenta en el bar más pequeño del mundo y pareciera que han descubierto qué ha sucedido, la realidad es que los personajes siguen su extraño destino, el cual no coincide con la expectativa que el lector pueda tener. El Gauchito, por ejemplo, lanza sustancias que al tocar a sus adversarios, los quema y asesina. Una lectura nada menos que interesante; deja las ganas de leer la novela en su totalidad una vez más, para intentar comprender un poco mejor el terreno desconocido  -otro planeta- al cual Aira nos ha dado un tour guiado. 

"Por modernas, queríamos restaurar la antigüedad. Por antiguas, queríamos imponer lo moderno."

O.G.C.

martes, 20 de agosto de 2013

Lectura de "Cuna de gato", por Kurt Vonnegut

   

     Haciendo una comparación con "Galápagos", en la cual descubrimos la posibilidad de prolongar la estadía de la especie humana sobre la Tierra a través de la evolución de un pequeño grupo y la casi extinción absoluta ; en "Cuna de gato" nos topamos con la destrucción absoluta del hábitat que hace posible la vida humana, y hasta ahí nos deja Kurt, sin ir más allá a narrar un mundo inhabitado por seres humanos. Si algo es posible deducir de las reglas que sigue Vonnegut(hasta ahora), es que únicamente se da permiso para escribir lo que un hombre puede experimentar. Si le dijéramos que nos hiciera un cuento sobre dinosaurios, al darse cuenta que no hay un solo ser humano en el planeta Tierra, Kurt Vonnegut no considera la escena. Para él, sin humanos, no hay historia que narrar. En caso de hacerlo, lo haría sólo a través de la evidencia obtenida por algún paleontólogo.
     La historia está narrada nada menos que por un ser muy especial(John o Jonah -así lo pone él-), quien parece no tener un plan; sin embargo, es él quien ha ido moviendo las piezas en el tablero de la crónica con un propósito -está por averiguarse si de antemano o sólo porque es su recuento-. Es la memoria de los eventos vagamente precisos que provocaron la escena final. John, en un principio, estaba motivado para escribir un libro sobre lo que ocurrió, lo que hicieron muchas personas el día exacto en que estalló la bomba atómica en Hiroshima. Y es nada menos lo que hace, está investigando sobre los involucrados en el proyecto Manhattan, enviando cartas a los hijos de algunos de ellos, esperando recibir una respuesta sobre qué estaban haciendo ese día en específico. 
     Es la cuarta novela de Kurt Vonnegut, publicada en 1963, después de él mismo haber experimentado la Segunda Guerra Mundial. Se puede leer en alguna parte de su biografía que, él fue uno de los afortunados sobrevivientes del bombardeo de Dresden, Alemania. Para el momento del bombardeo, él tenía apenas entre 20 y 23 años. Algo que le escucharemos a Vonnegut decir es: quienes van a la guerra y mueren son niños. Él mismo se considera un niño a la edad en que vivió la Segunda Guerra Mundial. Un niño fácil de manejar, ávido de experiencias y sin la capacidad crítica para decidir si lo que está haciendo debe o no ser hecho. Le responde, con dos cartas, el hijo menor(de tres) de Félix Hoenikker, un físico brillante y destacado a quien en la novela se le reconoce como el padre único de la bomba atómica -sería interesante saber en quién se basó Vonnegut para construir a este personaje, podría ser J. Robert Oppenheimer(el director del Proyecto Manhattan) o Richard Feynman(uno de los físicos involucrados más brillantes, considerado por algunos del calibre de Albert Einstein)-. Al ver que se le abre la posibilidad para saber más sobre Félix Hoenikker(¿Oppenheimer, Einstein, Feynman o quién?), un personaje dedicado a la ciencia y a la investigación pura, viaja a Ilium, New York. Una vez ahí conoce al Dr. Asa Breed, quien le cuenta sobre la manera en que Félix se obsesionaba con algunos problemas. "¿Para qué molestarme con juegos inventados cuando hay tantos juegos en la realidad?" ¿No suena como algo que pudiera decir Richard Feynman? Mi teoría es que sí es Richard Phillips Feynman, él tiene una hija y un hijo; lo único que le falta es un tercer hijo enano: Newt, quien le manda las cartas a John. Mas esto podría ser una alegoría a Isaac Newton. 
     "-Creo que era imposible conocerlo. Cuando la mayoría de la gente habla de conocer a alguien, habla de secretos que les han contado a les han ocultado. Hablan de cosas íntimas, cosas de la familia, cosas del amor -me dijo esa simpática anciana-. El doctor Hoenikker tenía todas esas cosas en su vida, como toda persona viviente, pero no eran importantes para él."


"cualquier cosa en la que trabajara un científico terminaría por ser un arma."


Vonnegut parece decir lo siguiente: la pregunta que ha de hacerse la humanidad es:
¿a quién se le está legando el poder que brinda del conocimiento y sus aplicaciones prácticas?


   Un día, -le dice Dr. Asa Breed a John-, uno de los tipos del gobierno que buscan desarrollar nuevas tecnologías para la guerra, le dice a Félix Hoenikker que los soldados están cansados el barro, que en todas las batallas tienen que pasar por el barro, se manchan de barro. El tipo está buscando una solución, y Félix le explica rápidamente qué podría hacerse. Le habla de la posibilidad de crear una molécula capaz de convertir en hielo al agua a una temperatura mayor que 0. Es decir, con tan sólo exponer esa molécula al agua, quedaría toda ella congelada de golpe, así no tendrían que mancharse de barro porque el mismo suelo húmedo se congelaría. John se obsesiona con eso que el Dr. Asa Breed llama Hielo Nueve. El  Dr. Asa Breed le dice que no existe, que es solamente algo que se le ocurrió a Félix; pero que nunca se desarrolló. "El milagro de Félix (y le encarezco que incluya esto en su libro) era que siempre abordaba los viejos acertijos como si fueran nuevos."
     De pronto John va en un avión hacia San Lorenzo, una isla en el caribe donde se desarrollará lo que sigue en la trama. En el avión se da cuenta que la hija mayor y el hijo menor enano de Félix van abordo. Habla con ellos. Al llegar a San Lorenzo se entera de que el tercer hijo de Félix también está ahí. Nota que cada uno trae algo colgado en el cuello, él piensa que es Hielo Nueve
     Vonnegut hace una crítica hacia los americanos: "los americanos no se imaginan en qué consistía ser algo distinto, ser algo distinto y estar orgulloso de eso." / "La mayor traición concebible -dijo Minton- consiste en decir que los americanos no son amados dondequiera que vayan, hagan lo que hagan."


"El tigre tiene que cazar,
el ave tiene que volar,
el hombre tiene que preguntar por qué, por qué, por qué.
El tigre tiene que dormir, 
el ave tiene que aterrizar,
el hombre tiene que convencerse de que entiende."

      En San Lorenzo se está creando una nación diferente, con una nueva religión e ideas un tanto extrañas sobre cómo se ha de manipular a la población. Es la nación más pobre del mundo. El premio Nobel, Félix, les deja(no como herencia), en efecto, muestras de Hielo Nueve a sus hijos después de morir. Lo que ocurrió es que Félix estuvo jugando con Hielo Nueve en la cocina, y al ir a descansar en su mecedora, muere. El hijo mayor, Frank, se lo da a "Papa"(el presidente de San Lorenzo), quien se entiende en cierta medida que sabe qué es el Hielo Nueve, porque alucinando ya casi a punto de morir, se traga un pedazo que estaba en su posesión -más tarde nos enteramos que Frank se lo dio-. Su cuerpo queda petrificado en Hielo Nueve
     El plan era descongelarlo, pero ocurre algo y el cuerpo cae en el Mar Caribe, y entonces todos los mares de la Tierra se congelan instantáneamente. Solamente sobreviven unos cuantos en San Lorenzo, entre ellos John y la mujer que ama, una chica que finalmente decide ingerir Hielo Nueve, dejando a los sobrevivientes y John sin una mujer fértil capaz de reconstruir a la raza humana. Los hombres van perdiendo todo deseo sexual, y el mismo John -Bokonon-, escribe sus memorias y un poema antes de también ponerse polvito de Hielo Nueve en la lengua y dejar a los últimos hombres a su absurdo criterio.


O.G.C.

domingo, 18 de agosto de 2013

Lectura de "Naomi", por Junichiro Tanizaki


File:Tanizaki Junichiro.jpg http://3.bp.blogspot.com/-lE3NLsCZHW8/T1yL_rrSn0I/AAAAAAAAAMM/1idDAnmDdZc/s320/Tanizaki_Naomi.jpg 

     Junichiro Tanizaki desarrolló una fobia a los terremotos luego de haber experimentado la destrucción de la casa en donde vivió sus primeros años de vida. Un devastador movimiento telúrico, con epicentro en la bahía de Tokyo, confrontó al niño de ocho años a un suelo -esa superficie bajo nuestros pies a la que confiamos siempre estar ahí para sostener cada uno de nuestros pasos- inestable, de una violencia repentina, que se lleva a cabo sin previo aviso. Probablemente el niño Tanizaki haya escuchado historias, experiencias de otros tiempos en los que algo así hubo de ocurrir en otro tiempo, quizá lejano. La pregunta taladrante que probablemente surgió en la mente del joven es: ¿Por qué permanece la gente en un lugar del cual saben será sacudido nuevamente, trayendo miseria y tristeza una vez más? No me parece coincidencia la elección del tema en "Naomi"; ¿no es ella un suelo del cual se tiene información vaga? ¿no es ella un suelo en el cual Jôji se apoya? ¿no es  Naomi el suelo -y subsuelo- de Japón(metafísico)?

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     Después de la Primera Guerra Mundial, casi en el inicio del intercambio comercial y cultural que más tarde habrá de hacer emerger el término globalización, Tanizaki enfoca su atención en la problemática que progresiva e inevitablemente se va desencadenando en la psique de los japoneses. Anticipa los conflictos venideros en los habitantes de su patria. Quizá por primera vez en su historia, Nippón se dividirá en dos: los japoneses que desean continuar con la tradición, lo que se les ha enseñado sobre el respeto, la dignidad, la economía, el honor; y los japoneses que se dejarán encantar por lo extranjero, particularmente la manera de trabajar, de moverse por el mundo, de vestir, hablar y manifestar la personalidad individual hacia los demás.
      痴人の愛(Chijin no Ai) -más precisamente, el título de la novela es: El Amor de un Tonto o El Amor de un Capullo- se publicó en 1924, cuando Junichiro rondaba los treinta y ocho años; mas no consideremos su capacidad para intuir el drama por venir como una magia, desde muy joven empezó a escribir. Fundó una revista literaria a los veintitres años. Un tío suyo era dueño de una imprenta. Hay elementos a su alrededor que lo invitan y seducen a escribir. Además, luego de su primer matrimonio fallido con Chiyoko, las experiencias negativas que brotan de una relación en pareja no eran nuevas para él cuando decidió deslizar su pluma para trazar los símbolos que, en conjunto, conforman la obra de la que ahora nos dedicamos a hacer referencia. Hubo un momento de su vida dedicado a la escritura de guiones cinematográficos. Para comprender la totalidad de su obra y entenderlo a él como persona, una conexión para con el Cine, la Imagen, es necesaria. Dos años antes de publicar "Naomi", él mismo se mudó a un lugar menos Oriental, habitando brevemente una casa de estilo Occidental, desplegándose como bohemio. 
     A causa de un nuevo terremoto, optó por mudarse a Kyoto, en donde tras la pérdida de construcciones y templos históricos en Tokyo, en conjunto con el colapso de barrios enteros, pensó profundamente sobre su identidad como japonés, la identidad de el japonés en general. Así fue redirigida su atención de vuelta a la estética y cultura japonesa; de si acaso realmente era él también alguien a quien le tocara aspirar a la modernidad. Esa dualidad se manifiesta en "Naomi" como en conflicto psíquico que le provoca Naomi al personaje principal(Jôji): un hombre japonés educado tradicionalmente, para quien el trabajo es un elemento indisociable de su vida y para quien la relación que emprende con Naomi carga con una expectativa tradicional, que no debe llevar a cabo ningún esfuerzo de su parte por moldear para que las cosas se den bien por su cauce. Y no sólo el conflico que siente Jôji, sino la misma Naomi, de quien quizá nadie tiene el derecho para realizar un juicio despectivo o tajante contra su comportamiento.

     "Voy a intentar referir los hechos de nuestra relación conyugal exactamente como sucedieron, con toda sinceridad y franqueza. [...] "estoy seguro de que también mis lectores la encontrarán instructiva. A medida que el Japón se hace cada día más cosmopolita, los japoneses y los extranjeros se mezclan con entusiasmo; se introducen toda clase de doctrinas y filosofías nuevas, y lo mismo hombres que mujeres adoptan las últimas modas occidentales. Sin duda, siendo los tiempos como son, el tipo de relación marital que hemos tenido, hasta ahora nunca visto, empezará a aparecer por todas partes."

     Jôji visitaba un Café cuando conoció a Naomi, quien era camarera. Rondaba los quince años, y él los veintiocho. En aquél entonces la minoría de edad de la chica, en Japón, no era un problema para contraer matrimonio. A él le interesó, en primer instante, el nombre: Naomi. Pensó que escrito con letras latinas, pudiera pasar por nombre occidental. A pesar de poder existir un contraste entre los japoneses que siguen una vida tradicional y los que no, aquí se nos muestra a Jôji como un japonés curioso, quien todavía no experimenta el sufrimiento que esa curiosidad le traerá. Jôji ya estaba en cierta medida interesado en la cultura occidental. Trabajaba para una compañía eléctrica como ingeniero, y una vez le comentó a Naomi que se parecía a una actriz occidental, parecido que hacía a ambos muy felices. Intimaron cada vez más, hasta el punto en que decidieron casarse. Según entiendo, es responsabilidad del marido comprarle un kimono de excelente calidad a su mujer, y con el sueldo de Jôji, más el dinero que le proveían sus padres, no sólo le cumplió el capricho de comprar uno, sino varios en distintos intervalos. Se daba cuenta Jôji de Naomi, que "la mala cuna y la mala crianza no se pueden ocultar." Ella deseaba aprender música, inglés, entre otras cosas; Jôji, alegre, le pagaba los cursos a los cuales no atendía. Se encariñó con ella de tal forma: "poco a poco había ido arraigando en mí la idea de que Naomi era la única mujer con la que se me ocurriría casarme, y que, incluso aunque hubiera otra persona, ahora ya no podía abandonarla." El 5 de noviembre: "Esta noche hemos querido estrenar la bañera europea. Como no está acostumbrada, Naomi se ha resbalado y se ha dado la vuelta, chillando de risa. Cuando yo he dicho ¨bebé grande¨, ella me ha llamado ¨Papi¨." 
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     Muy pronto en el matrimonio entre Naomi y Jôji se vuelve comprensible que "ya fuera porque había sido así desde el principio o porque yo la hubiera echado a perder, estaba claro que su carácter insolente y caprichoso iba a peor con el tiempo." Jôji "había elegido mal; no era tan inteligente como yo esperaba. Por mucho que quisiera, no me lo podía seguir negando." / "Estaba resignado a la situación: la mala cuna es la mala cuna; una chica de Senzoku vale para camarera de café, y nada se consigue dando educación a quien no la puede aprovechar. Por ese lado abandoné mis ambiciones. Pero al mismo tiempo su cuerpo me atraía cada vez con más fuerza." Como dije antes, Naomi no acudía a sus clases de música ni de inglés. La narrativa nos va dando pistas sobre qué es lo que hace exactamente en realidad. Durante un viaje a la playa, conoce a varios tipos a quienes comienza a frecuentar a escondidas. A Jôji parece no importarte: "El hombre que se deja engañar, aun a sabiendas de que se está destruyendo a sí mismo, lo hace porque es pusilánime." / "Se dice muchas veces que las mujeres engañan a los hombres. Pero por mi experiencia yo diría que no es la mujer que empieza engañando al hombre; más bien es él quien, sin que nadie lo obligue, disfruta siendo engañado; cuando se enamora de una mujer, todo lo que ella diga, sea verdad o no, suena adorable en sus oídos." 
     Resulta ser muy tarde para Jôji cuando se entera de lo siguiente: "Está bien dar confianza a la mujer que amas, pero el resultado es que pierdes confianza en ti mismo. Y cuando eso sucede, no hay manera de vencer su sensación de superioridad. Entonces vienen las desdichas que no pudiste imaginar." Se resigna: "Ya antes había notado yo que Naomi empezaba a aburrirse de la vida que llevábamos. [...] por muchos juegos que pudiéramos jugar juntos, era natural que llegara a aburrirse." Practicamente todos los aspectos de responsabilidad de Naomi empiezan por decaer. Encarga todas sus comidas y deja de cocinar. Ya empieza a infiltrarse en ella esa noción occidental de no poder soportar la soledad: "-Lo he pedido precisamente porque estaba sola -decía-. Es una lata tener que cocinar -y se repantigaba en el sofá con el gesto torcido."
     "lejos de ir apartando dinero, iba vaciando mi cuenta de ahorro, y poco a poco todo lo que había acumulado en mi soltería se consumió. El dinero se va deprisa cuando lo empiezas a usar; en esos tres o cuatro años agoté mis ahorros, hasta que desapareció el último céntimo." Frecuentan bailes y de la boca de Naomi salen palabras inimaginables para una japonesa tradicional: "Siempre hay que ir vestido correctamente, aunque seas el único que lo hace." La vida conyugal se va desmoronando: "mentiras múltiples, un plan meticulosamente urdido y quién sabe cuántos cómplices."/ "He dicho que la señorita Naomi me engañó, pero lo cierto es que fue mi propia estupidez."

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     "No debo ver más películas occidentales, me dije."

     En términos simples, a lo que Tanizaki parece aspirar es, a dar un recuento de su experiencia con el propósito probable de advertir a quienes vayan a emprender una relación similar a la suya. Una relación en la cual la mujer gana tanto poder sobre el hombre, que el hombre pierde la confianza en sí mismo, sus finanzas se quiebran, su identidad y solidez desaparecen y queda a merced de los caprichos de Naomi. La cultura japonesa tradicional, junto con sus religiones, no tiende hacia la acumulación de riquezas. El esfuerzo colectivo de siglos enteros de prueba y error se van sistemáticamente desplomando a razón de dos cosas: la introducción de la cultura occidental y la curiosidad del individuo oriental. En la frontera entre la cultura Oriental y la Occidental, habrá quienes como Jôji, quedarán atrapados. Si en otro momento, después del terremoto, no había ningún problema en reconstruir la ciudad, corrigiendo los errores cometidos en la versión anterior; ahora ellos, quienes no son capaces de volver a su cultura tradicional, se sentirán excesivamente abrumados por la devastación. Ya no poseerán la fuerza interior, el yo sólido forjado por la cultura japonesa, para trabajar por el bien común.

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O.G.C.

jueves, 15 de agosto de 2013

Lectura de "Aura", por Carlos Fuentes

   

     Aura existe en la medida en que alguien más existe. Hay quienes piensan que la historia trata de fantasmas. Y si los fantasmas no existen, nos queda la fantasía. En Aura leemos una breve narración en la cual el brillo se nos manifiesta gracias a las tinieblas que se nos describen. Me explico: Aura, el personaje de quien se enamora Felipe Montero(el personaje principal -que eres Tú-, lee un anuncio en el periódico, y tú también lo lees -no en un periódico en tus manos, mas sí en el periódico que leyó Montero-), existe sólo a través de ti, el Lector. La novela pudo haber sido narrada diciendo: Felipe Montero leyó un anuncio en el periódico. Sin embargo, Carlos Fuentes dice Tú. Tú, lector. Esta novela es novela gracias a ti. Felipe Montero existe porque tú lo lees y lo imaginas. Podrá parecer obvio, y por ello tonto; es así como atrapa el sueño, es obvio que vas a dormir, y de pronto es todo tonto: ya despertaste.
     En un principio casi caigo en la trampa de pensar también que "Aura" es una breve novela misteriosa en la cual el fantasma de una anciana, a través del uso de plantas, logra introducirse en el cuerpo de una joven y materializarse en el futuro para intentar su propia inmortalidad, y luego la de su esposo, transfiriendo su espíritu al cuerpo de Felipe Montero. 
     La clave, no obstante, está en un elemento recurrente: no se menciona el tema. Hoy en día es un recurso más bien utilizado en el Cine, Quentin Tarantino, por dar un ejemplo, quien no desea mostrar nunca precisamente lo que desea mostrar, con el propósito preciso de mostrarlo. En una escena de "Kill Bill", dentro de una iglesia, ocurre una masacre a balazos, y para darle más énfasis, Tarantino aleja la cámara del templo al propio tiempo que inician los hechos, no dejando a la audiencia ver con claridad cómo ocurre lo que ocurre, dejándolo a la imaginación, dándole permiso al espectador de rellenar lo no visto con su idea de lo que pudo haber ocurrido. Fuentes hace esto con la narrativa, no es tan extravagante considerarla una historia de fantasmas, como ya otros lo han hecho; es el lector quien finalmente decidirá qué ha ocurrido: se proyectará. En otro momento escribí que en México, los escritores se han dedicado al misticismo y al oscurantismo sin pensar con el calibre que lo han hecho los filósofos alemanes. En esta obra, Carlos Fuentes me contradice diciendo: ¡Yo no! Pero los lectores, es decir tú, sí. Son más bien los lectores quienes proyectan su misticismo y oscurantismo a la obra. Pero tú, nuevo Felipe Montero de muchos, revivirás una vez más a revolver las cosas a tu manera.


     En orden cronológico los eventos ocurren así: Felipe Montero lee un anuncio en el periódico. El anuncio pide ayuda de un historiador, a quien se busca contratar, primero por tres mil, luego por cuatro mil pesos. Felipe Montero estaba ganando menos dinero en otro trabajo y decide acudir a la casa donde pide el anuncio que se presente. Una vez ahí, es dirigido por una voz hasta el cuarto oscuro de una anciana llamada Consuelo, quien le explica de qué va la cosa: desea que traduzca del francés unos papeles de su marido, quien ya está muerto, porque ha decidido que sus memorias deben ser publicadas. Felipe no se ha percatado; pero de las tinieblas se ilumina, a un lado de la vieja, una mujer que lleva el nombre de Aura. Felipe no puede sino enamorarse de ella, y mientras trabaja en traducir los papeles se distrae de tal forma que termina metido en la cama de Aura, besándola y consumando un acto que engendra de golpe a otro ser, alguien que es una mezcla entre Felipe y el esposo de Consuelo(el general Llorente). ¿Alguien que es una mezcla entre Felipe, Tú y el general Llorente? 


     Hay otros temas que se dejan entrever por la obra. Se da por hecho que existe una economía que gira en torno a el dinero; que hay quienes ganan más y quienes ganan menos. Un mundo exterior(el mundo que no es el del libro mismo), y una temporalidad que no es la del individuo(la temporalidad que no coincide con la del libro). 
     Cuando se sueña, aunque se sea alguien más, se sabe que se es, y se sabe quién se es. Aquí, los personajes de este sueño inducido a través de las letras son Aura, Consuelo y el Lector; Aura lo guiará, será la intermediaria entre el mundo más allá de las letras y tú, el Lector. Te dirá cuántos pasos debes dar para llegar a donde están las escaleras(porque al leer no ves sino con la luz de tu imaginación), luego te informará cuántos escalones deberás subir. Felipe acude al llamado de Consuelo, la anciana, por dinero; pero, ¿después? La pregunta indicada, la que debes hacerte al terminar el libro, es: ¿cómo llegué hasta aquí? Aura y "Aura" es la respuesta. El libro que tienes en las manos. El libro que terminas de leer.
     Mi conclusión es que "Aura" es la obra de un genio o de un ser espantosamente escrupuloso. Un ser que va al grano, como la anciana Consuelo, porque no le queda mucho tiempo de vida. Me hice una pregunta durante la lectura: ¿Por qué Consuelo no decidió realizar esa traducción antes, qué la detuvo? Siendo rigurosos, Consuelo no existió hasta que Fuentes la materializó. Consuelo es un elemento que Carlos utiliza para manipularte, para que como yo, te hagas esa pregunta.

O.G.C. 

miércoles, 14 de agosto de 2013

Lectura de "Galápagos", por Kurt Vonnegut

   

     La novela está dividida en dos partes. La segunda mucho más breve que la primera y ambas están narradas por el fantasma de un ser humano que permaneció en la Tierra, a partir del año 1986, durante un millón de años. Leon Trout es el nombre del narrador. Él se encarga de movernos de un lugar a otro y de una temporalidad a otra. Vonnegut planeó muy bien la historia antes de empezar a narrarla, ya que revela desde el inicio eventos que ocurrirán más adelante; anuncia la muerte de los personajes poniéndoles un asterisco(*) junto al nombre. Apenas muere el personaje y su nombre, de aparecer, lo hace ya sin el asterisco(*), por poner un ejemplo. 

"A pesar de todo, sigo creyendo que la gente
es realmente buena en el fondo."
Anne Frank(1929-1944)

     ¿Sobre qué posa su atención un fantasma que permanece durante un millón de años en la Tierra a partir del año 1986? Quizá el intentar responder esa pregunta es lo que da inicio a realizar esta novela. El nombre Galápagos, gracias al poder de la mercadotecnia, se ha vuelto sinónimo del viaje de Charles Darwin, quien más adelante publicaría "El Origen de las Especies por medio de la selección Natural". Ahora bien, la trama gira en torno a los personajes que irán a bordo de un Crucero, el cual saldrá de Guayaquil, Ecuador, en dirección a las islas Galápagos. 
    Cada una de las personas que tenía ya reservado un boleto para el Crucero del Siglo para el Conocimiento de la Naturaleza se hallaba más o menos viviendo una vida ordinaria, sin pensar que sus vidas pudieran tener repercusiones hondas en el futuro de la humanidad. Resulta que sólo quienes suban a este Crucero serán capaces de tener repercusión en el futuro de la humanidad, pues toda ella, excepto ellos, termina por extinguirse.
     Son los pocos personajes que Kurt envía a las islas Galápagos, quienes a través de la selección natural, según nos cuenta Leon Trout, evolucionan hasta volverse pescadores sin manos(pero con aletas) y deshacerse de un error fundamental en el proceso de la selección natural: el grandísimo cerebro de alrededor de tres kilogramos del ser humano. "Era infinito el número de planes malignos que una máquina pensante de semejante tamaño podía concebir y ejecutar." De acuerdo a Leon Trout, la causa de los males que veíamos y oíamos por doquier tenían un solo origen común: "Éste era un planeta muy inocente, con excepción de esos grandes cerebros."
     En algún momento de la historia real(en la cual estamos todavía involucrados), las islas Galápagos se vuelven célebres: "Darwin no cambió las islas, sino sólo la opinión de la gente acerca de ellas. Así de importantes eran las meras opiniones en la era de los cerebros voluminosos. Las meras opiniones, de hecho, gobernaban la conducta de la gente, tanto como la más probada verdad, y estaban sujetas a súbitos cambios como jamás podría estarlo la más probada verdad." 
     A través de una serie de acontecimientos: una crisis financiera, declaraciones de guerra, cerebros voluminosos, una bacteria que atacaba los óvulos de los seres humanos; sin que ninguno de los tripulantes del Crucero lo sepan, se vuelven los únicos sobrevivientes y capaces de reproducirse al llegar y permanecer en una de las islas. De esta novela es de la cual imagino a Alfonso Cuarón haber adoptado muchas ideas para hacer "Children of Men".
     No sé cuál sea la intención verdadera de Vonnegut; pero lo que sí sé es que nos cuenta una muy buena historia, con un sentido del humor e ironía que provocan violentas risotadas en el lector. En lugar de hacer un análisis e interpretar el libro, me parece más bien provechoso decir dos cosas: es una experiencia agradable; invito a todos los interesados a leerlo.
     Un tema antes de cerrar es el del Cine. El padre de Leon Trout era un escritor de ciencia ficción, quien esperó durante toda su vida a que un productor de cine lo llamara para realizar un proyecto cinematográfico de alguna de sus obras. Tenía la esperanza de que eso ocurriera solamente por una razón: adquirir dinero para su familia. Al padre de Trout se lo califica de fracasado precisamente por ser escritor, por solamente escribir, fumar y dormir. Es importante destacar que Galápagos no tuvo su versión cinematográfica. Es importante entender que la imagen-movimiento es un obstáculo para el pensamiento y asesina de la imaginación. Recuerdo, al ser un niño, que en mi mente surgían imágenes que sobrepasan cualquier efecto especial posible sobre esta Tierra. Fue solamente más adelante, por involucrarme en actividades colectivas como los juegos de video, las películas de moda y la televisión que, me di cuenta cómo quizá "sin deberla ni temerla" la imaginación se fue quebrando. Por ello, a los quince años que leí "Homo Videns", de Giovanni Sartori(para quienes les interesa la teoría), decidí no volver a ver la televisión nunca más. Ya cumplo más de una década de no involucrarme en eventos de imagen-movimiento, y si algo es triste desde mi perspectiva, es verlos a todos cargando con imágenes que no les pertenecen, que más bien adquirieron a través de algo que parece interesante porque ahí está en Cartelera, porque el colectivo se movía hacia esos rumbos, grupos de ovejas manipuladas por un Perro Ovejero más: la televisión. Es una lástima que la conversación de muchos se reduzca a lo que hay en Cartelera, lo que ven en la televisión y lo que ocurre en su grupo de amigos que también imita lo que hay en Cartelera y lo que ven en la televisión. Y lo peor de todo es que, ¡defienden eso que no han ni pensado! Los invito a todos a comprar un martillo y destruir su televisión. Entre más canales tiene la televisión, menos canales tienes tú. Recuerda que lo que ves ahí son meros actores realizando un trabajo estúpido de repetir lo que alguien les ha instruido. No son héroes. No poseen ningún mérito ni lo poseerán. En la historia total de la humanidad no son más importantes que el zancudo que te picó hace nueve años, te sacó una roncha y ya ni sabes qué pasó con eso porque no tiene relevancia. Ninguna ocurrencia que tengan, que digan, que insinúen, tendrá nunca un impacto sobre la realidad. ¡La vida está en otra parte!


O.G.C.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lectura de "El Tercer Reich", por Roberto Bolaño

   

          Escribir o hablar de Roberto Bolaño de una manera objetiva, sin introducir nociones colectivas de éxito e ideas que lo adjetivan como un excelente escritor es ligeramente difícil porque su muerte todavía es reciente. Nació en Chile y vivió allí hasta sus dieciséis años, momento en que se fue a vivir a la ciudad de México. En sus años de juventud, junto con un amigo suyo llamado Mario Santiago Papasquiao, fundó una corriente poética llamada Infrarrealismo. En una de sus dos más celebradas novelas, "Los detectives salvajes", aparece Mario Santiago como un personaje más en la historia, lo llama Ulises Lima; en "2666" no me he enterado de que aparezca, quizá sea Amalfitano. Qué persona real representa a qué personaje ficticio es en gran medida infructuoso, sin embargo nos hace saber que es posible ver algo de la vida de Bolaño a través de su escritura. Pudiéramos entonces decir que su vida no es tan aburrida como aparenta, pues si bien contiene lo acontecido en "Los detectives salvajes" y "2666", es una vida, para su generación, de múltiples personalidades desplegadas en la realidad, en cierta medida extravagante. La realidad nos cuenta, más bien, que pasó mucho tiempo escribiendo. No fue sino hasta sus treinta y siete años que escribió "El Tercer Reich".
            Uno pensaría, con ese nombre, "Tercer Reich", que la trama anuncia generales y soldados nazi, descripciones de cada uno de los uniformes, escenas sanginolentas y crueles contra los judíos, una historia más en el embrollo de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, "El Tercer Reich", en la novela, es en realidad un juego de mesa al que el personaje principal es aficionado. Udo Berger se dedica con pasión a sentarse durante horas a luchar contra sus oponentes frente a ese mapa en el cual con fichas se va desarrollando la Segunda Guerra Mundial en diferentes maneras. Y aunque uno pensaría también que el juego es lo más importante de la trama, es sólo algo a lo que se pasa revista brevemente. La historia que Bolaño nos cuenta es la las vacaciones de Udo Berger y su novia, Ingeborg, a una playa en España. Es la primera vez que esta pareja alemana viaja en compañía el uno del otro. Udo piensa estar con Ingeborg y al mismo tiempo trabajar en la escritura de varios artículos sobre el juego, en los que describirá varias estrategias para otros aficionados. Es una playa que Udo conoce porque iba a ella de joven con sus padres, y se hospeda en el mismo hotel en el que se habría hospedado con sus padres muchas veces más de diez años atrás.


            La administradora del Hotel es una mujer que él todavía recuerda, Frau Else. Y al poco tiempo de haber llegado conocen a otra pareja de alemanes: Charly y Hanna. Es con esta otra pareja que empiezan a socializar para pasar el tiempo, más Ingeborg que Udo, yendo a discotecas y asoleándose. En los momentos en que Udo deambula solitario por el hotel, se encuentra muchas veces azarosamente con Frau Else y conversa con ella. Se entera de la enfermedad del esposo de Frau Else, quien tiene un cáncer inoperable que acabará con él antes de que termine el verano. Ocurren algunos eventos de importancia menor por los cuales conocen a dos españoles que andan buscando tirarse extranjeras: El Lobo y El Cordero. Udo se vuelve un tanto cercano con un tipo que les alquila unos patines, a quien le dicen el Quemado por tener la piel chamuscada, no se sabe por qué. Lo que sí se sabe es que el Quemado no es español, sino que viene de Latinoamérica, no nos dice de qué país, pero sugiere Perú en algún momento a través del nombre de un dios o guerrero Inca.
            A Bolaño le gusta aventarle listas a los lectores. En estas tres novelas que he mencionado antes hallamos párrafos con listas larguísimas de nombres que uno no sabe si continuar leyendo, si acaso tienen importancia o no, o si son dedicatorias sublimadas. También hace un énfasis sutil en la literatura alemana. En alguna entrevista, Bolaño hace un comentario desdeñando a los escritores latinoamericanos por creer que la escritura es un oficio fabuloso, él lo califica de otra manera y dice que quienes piensan que la escritura es un oficio fabuloso están en un equívoco de proporciones olímpicas. También nos habla en esa misma entrevista de cómo ve él a los hombres, por lo que fueron, y me parece que en gran medida es por eso que no es fácil adivinar cuál es el tema de Roberto Bolaño. No es sólo un tema; la violencia hacia las mujeres está presente en estas tres novelas. A Hanna, por ejemplo, Charly la golpea, mas no es lo mismo escuchar a Bolaño narrar esta ocurrencia que a una chica histérica a quien acaban de abofetar en la calle. La chica histérica centraría su atención únicamente en el evento espantoso que es haber recibido un golpe. Bolaño va un poco más allá e intenta ir exponiendo gradualmente qué fue lo que ocurrió(para entender al ser que ha realizado el acto), y en caso de no hacerlo así, el personaje mismo entiende por qué es así la cosa, y que no hay por qué hacer un escándalo. A pesar de traer un moretón en la cara durante más de la mitad de la novela, Hanna dice que Charly es así, que no hay nada que se pueda hacer al respecto, y que fue ella quien lo provocó. En las novelas de Bolaño vemos a personajes así, que traen manifiesto algo en la piel y la trama sigue a pesar de ello. El Quemado, por ejemplo, no detiene su vida o se esconde en una cueva para que nadie lo vea nunca más por tener la piel del rostro chamuscada, sino que al contrario, está presente de manera continua y amenazante, casi como desafiando a los quemados que sienten vergüenza de salir a la calle en su condición y a todos quienes sienten lástima por verlo así.


            Algo importante a destacar en las mujeres de Bolaño es que toman iniciativa para ir con los hombres que desean, y el amor es amor casi poético, no como él mismo lo pone al hablar de Hanna: "Hanna es una mujer dispuesta para el amor, según sus propias palabras, aunque cuando habla de amor su interlocutor tiene la extraña sensación de que está hablando de seguridad, más aún, de marcas de coches y de electrodomésticos." El mismo Bolaño se califica a sí mismo de poeta, que por lo menos leyó mucha, muchísima poesía. Probablemente haga una crítica a las mujeres que buscan solamente un matrimonio cualquiera, sin pasión, para sostenerse en un status social que no son capaces de sacrificar. Frau Else, por ejemplo, acepta sin chistar que anda buscando a Udo, y se entiende que le atrae, a pesar de ser 10 años mayor que él. El qué dirán no les es importante, sino satisfacer sus deseos, ya sean inmediatos o de seducción y prolongados. Frau Else es una calientabraguetas, según Udo, "mucho beso, mucho manoseo, pero nada más. Vaga presencia y vaga promesa." Esta libertad en la mujer se extiende también a los hombres, al esposo de Frau Else, por ejemplo, quien dice "Lo que haga o deje de hacer mi mujer es cuestión que únicamente a ella le incumbe." En la actualidad, esa seducción tridimensional, que ocurre en la realidad, ya se ha empezado a trasladar al territorio virtual. Con mensajes de texto por teléfonos móviles, Bolaño hablaría de una presencia nula y una promesa tan vaga que más bien es inexistente.
            Las relaciones de pareja pueden terminar en amistad en el mundo de Bolaño. Pareciera que no pudiera ocurrir, que fuera impensable hoy en día lo siguiente: "la decisión de seguir siendo tan sólo amigos es irrevocable por ambas partes y seguramente será más provechosa que nuestro antiguo vínculo. La diferencia entre una y otra situación, para ser sincero, no es mucha." Se han ido infiltrando conceptos y preguntas que no vienen mucho al caso: ¿Entonces qué soy? ¿Qué somos? ¿A dónde va esto? ¿Soy tu booty call? ¿Somos amigos con derecho? ¡Joder! ¿No pueden calmarse un momento! ¿Dejar que las cosas se definan solas ya como lo dice A.B.C. en alguna parte?: "No me pida que me explique; a medida que nos conozcamos, nos explicaremos el uno al otro, insensiblemente." Está bien que obren por sano egoísmo; pero con el descaro con que se hace hoy pareciera más bien que van vestidas de Pitufina, es decir, de puta fina. Bolaño le quita el falso misterio a la mujer, es posible comprenderlas: "Hasta el último momento creí que se quedaría. No, no es cierto, siempre supe que nada era capaz de detenerla, primero está su trabajo y su independencia." Se comunican con claridad. Frau Else hace a Udo prometerle que no la buscará, que se verán solamente cuando el azar así lo disponga. Es a través de estos juegos de seducción que hay una comunicación legítima para con la mujer, que acaso ya dejó de verdaderamente existir.
            Las amistades, en la novela, se prologan a pesar de que nos hace creer que son sólo pasajeras. "Amistades efímeras, vistas desde mi óptica actual, concebidas sólo para ahuyentar la más mínima sospecha de aburrimiento." Otro rasgo es el de los personajes principales, quienes a pesar de estar involucrados en su vida, para con quienes coexisten, al final dicen siempre que les da lo mismo. "Asentí. Me daba lo mismo." Es así como se mueve Bolaño por la escritura, con personajes que no saben muy bien si están haciendo lo correcto; pero que están ahí y reaccionan aunque no les importe un carajo lo que pase. Roberto Bolaño y Juan Villoro eran amigos, pienso que hay una correlación no azarosa en el uso de algunos nombres en sus novelas.



            En esta novela, ya para 1989, aparece como personaje ficticio Mathias Müller: M. Müller. Y en "Arrecife", de Villoro, aparece Mario Müller: M. Müller. ¿Quién es M. Müller, a quien ambos conocen? Por el apellido podemos intentar descifrar algo. Quizá haya sido un maestro o amigo de Villoro, algún conocido que tenía en Alemania. Juan Villoro estudió en el Colegio Alemán, en la ciudad de México, y conoció a Roberto Bolaño en un taller de escritura en la misma ciudad. Roberto Bolaño hace énfasis, repito, en la literatura alemana de manera constante. En "El Tercer Reich" nos lanza una lista de escritores alemanes, en "2666" dedica toda la atención de tres personajes que buscan a Benno von Archimboldi, un escritor alemán e incluso nos habla sobre Benno. No sé cuánta relación haya tenido Bolaño con los escritores alemanes, en "El Tercer Reich", a través de Udo, nos dice que le gusta Goethe. Es importante pensar que fue en Alemania donde se inventó la imprenta, es el país en el que no se ha detenido la imprenta durante ya más de cuatrocientos años. Prácticamente todos los pensadores, filósofos, físicos y matemáticos rigurosos han salido de Alemania o la zona germánica: Immanuel Kant, Albert Einstein, Sigmund Freud, Max Planck, Gustav Hertz, Goethe, Schopenhauer, Nietzsche, Wittgenstein, etc. Inglaterra nos ha dado a Bertrand Russell y a Isaac Newton; pero todos los demás países con lenguas romance se han dedicado a hacer Literatura, a hacer poesía, a hacer cosas que no tienen mucha trascendencia ni rigor científico, se han dedicado más bien a andar deambulando la mística y el oscurantismo. 
        Me parece ver, en Bolaño, un intento de traer la ideología germánica a Latinoamérica, una ideología más práctica y efectiva. Latinoamérica adquirió prácticamente toda su cultura de España, y es una lástima porque España de cultura tiene muy poco, era una monarquía religiosa; Alemania tiene mucho más que ofrecerle a Latinoamérica que España. Roberto llega al extremo de escribir que la literatura alemana es la que "se escribe con sangre". También en un punto traza algo importantísimo, mas lo camuflea muy bien: "Luego comprendí que Ingeborg había sentido vergüenza de mí, de las palabras que yo decía, y fue como si un abismo se abriera a mis pies." Es un acto aclaratorio, no es posible andar en un abismo y al mismo tiempo compartir la vida con alguien que siente vergüenza por lo que uno piensa. En muchos casos, el tipo romántico(no alemán) prefiere abandonar sus proyectos y callarlos para no hacer sentir vergüenza al Otro; el alemán opta por defender sus principios y machacar esa vergüenza sin piedad. Alemania tiene mucho que enseñarle a las mujeres de América Latina, muchas de las cuales se despliegan como estúpidas y todo les está permitido sólo porque se las entiende delicadas. De lo que dice de España puede decirse también de México y América Latina: "El pueblo estaba sumergido en una especie de bola de cristal; todos parecían dormidos(¡trascendentalmente dormidos!) aunque caminaran o estuvieran sentados en las terrazas." 
         Lo que Bolaño parece sugerir es "un cambio instantáneo en el orden de prioridades." No obstante sabe que no puede ser instantáneo y por ello se toma cinco años para terminar de escribir "2666", por ejemplo. Sabe que se trata de un largo proceso de asimilación por parte de toda una sociedad necia que quizá ni se tome la molestia de realizar nada. Se lo dice Frau Else, "Me asustas. Actúas como niño irresponsable. No sé si eres capaz de verlo todo o si estás ciego." Por la misma línea puedo notar cómo Bolaño idolatra a las mujeres alemanas y desea tratar mal a las españolas y latinoamericanas. Con Frau Else se derrite; pero con la tipa que hace el aseo de su cuarto, Clarita, Udo se pone caliente y quiere arrodillarla a la fuerza y obligarla a que le chupe la verga y el culo. "¿Cómo conjurar este poder que tan de improvisto es capaz(Clarita) de desencadenar en mi interior?" Esas mujeres, según parece, no son dignas del éxtasis, de enamorarse verdaderamente, son como Hanna, mujeres que al hablar de amor, sin darse cuenta también hablan de marcas de electrodomésticos.

O.G.C.